La vejez es una etapa que frecuentemente desdeñamos. A menudo, cuando hablamos de vejez, nos imaginamos a personas en la fase final de su vida, que caminan con dificultad, que están enfermos y que no tienen nada que aportar a los demás. Y nada más lejos de la realidad.
Por una parte, al hablar de la vejez nos referimos a un período muy grande que va aproximadamente desde los 65 años hasta el final de su vida, y en el que nos podemos encontrar con al menos dos períodos claramente diferenciados:
Un primer período que suele tener su inicio con la jubilación (en el caso de personas que hayan trabajado fuera de casa), en el cual la persona aún tiene muchas capacidades y puede disfrutar de su nueva vida. Aun así, es una etapa que no está exenta de retos, puesto que la jubilación implica dejar de pertenecer al mundo productivo, dejar de tener una rutina diaria, una vida social inherente a esta, etc. Hay personas que de repente se encuentran con un montón de tiempo libre con el que no saben qué hacer.
También ocurre a veces que, en caso de vivir en pareja, al encontrarse los dos miembros de la misma todo el tiempo en casa, surjan las fricciones y las dificultades.
Un segundo período en el que la pérdida de capacidades físicas ya es evidente y dificulta o impide que la persona pueda realizar algunas de las cosas que hacía anteriormente, por ejemplo viajar.
En esta etapa, puede ocurrir que uno de los miembros de la familia esté enfermo y el otro se convierta en su cuidador/a, abandonando las actividades de placer que llenaban su vida.
Puede ocurrir también que uno de los miembros de la pareja fallezca.
En todo caso, la cercanía de la muerte propia y de las personas cercanas, cada vez es más patente.
Cuando una persona no se ha preparado para vivir la vejez y para morir, puede ser muy dura esta etapa de la vida.
La vejez puede ser una etapa de gran sabiduría para la persona, por todas las experiencias vividas, y justo ese es su principal valor, lo que más puede aportar a las otras personas: su conocimiento de la vida.
Sin embargo, tal y como vivimos actualmente, con el mundo rápido, de impulsos, de falta de tiempo, de producir sin parar y vivir para producir, no hay tiempo para escuchar toda esta sabiduría, ni para acompañar a nuestros mayores (igual que no lo tenemos para la crianza).
Nuestros mayores no tienen opciones para poder aportar toda su sabiduría y, en muchas ocasiones, se enfrentan durante esta etapa de su vida a la soledad, a la pérdida de su pareja, a la pérdida de capacidades físicas y de energía, a la enfermedad, a no estar en el mundo productivo y a la cercanía de la muerte, que a veces resulta aterradora.
En las sesiones de terapia individual durante esta etapa vamos revisando con mucha suavidad y a tu ritmo, qué te va ocurriendo. Vamos abriendo de manera muy cuidadosa tus heridas, tal y como tú los vas sintiendo, y vamos construyendo nuevas formas de sentirte, de cuidarte y de sostenerte. Si las llevamos a cabo en Montseny, en alguna ocasión saldremos al bosque para escuchar tu propia sabiduría, sintiendo la sabiduría de la Madre Tierra.
Las sesiones pueden ser semanales o quincenales, y habitualmente son de 1 hora de duración.
Si te animas a dejarme que te acompañe, estaré encantada de hacerlo.
Si estás pensando en venir a terapia, contacta conmigo. Si no lo tienes claro, no te preocupes, llámame (629 63 25 69), envíame un whatsapp o escríbeme un mail (espiraldelmar@gmail.com), como te resulte más cómodo, explícame tus dudas, lo que te preocupa, y vemos cómo podemos hacerlo. Esta es tu casa. Si tu quieres, está abierta para ti.
Las sesiones en esta etapa son exclusivamente presenciales, en Montseny (Barcelona) o en Benifaió (Valencia)