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Terapia para Familias con Adolescentes

Para hijos que están pasando una adolescencia complicada.
Para madres y padres que ya no saben qué hacer.
Para familias que quieren que en su hogar, reine de nuevo paz.

Tu hijo ha entrado en la adolescencia y todo se ha puesto patas arriba.

Se pasa el día en su habitación pegado a la pantalla del ordenador y del móvil.

No hay manera de que colabore en casa.

Cada día es una pelea para que estudie.

Del niño dulce y amoroso no queda ni rastro.

Ya no sabes si tienes que ponerle límites o si será peor ponérselos.

A veces pierdes los papeles y le gritas. Después te sientes culpable.

Parece como si viviera en un hotel.

Cuando nuestros hijos entran en la adolescencia, internamente se nos mueven muchas cosas. Por una parte es bonito verlos crecer, ver cómo van avanzando en la vida, cómo van pasando por etapas que también nosotros pasamos en nuestro día.

Y al mismo tiempo duele. Que lleguen a la adolescencia implica que han dejado de ser ‘nuestros niños’, que esa admiración con la que antes nos miraban ahora se va diluyendo. Parece como si  en lugar de ser como hasta ahora, que nosotros, su familia, éramos el centro de su vida, empezáramos a diluirnos en lo que les interesa y fuéramos a perderlos. Ya solo parecen importarles los amigos, la ropa, salir. Y ahí nos entra el vértigo. Intentamos controlar la situación, pero nada… ellos están en lo suyo. Aquí la única opción que tenemos es ‘cambiar de chip’. Nuestros hijos adolescentes, sí o sí traen cambios a la familia, hacen que nos planteen cómo ser padres y madres a partir de ese momento. Y eso, no es fácil.

La adolescencia es una etapa de crisis
tanto para el adolescente, como para su familia.

Llegar a la adolescencia implica estar en tierra de nadie.

En una edad en la que dejas de ser niño,
aunque en parte aún lo eres.

Estás cerca de la edad adulta,
pero tampoco eres un adulto.

En donde tus padres siguen queriendo mandar de ti,
pero tú ya sientes que puedes decidir por ti mismo.

Ser adolescente es no acabar de sentirte cómodo con tu cuerpo
que de repente ha crecido hasta ser más alto incluso que tus padres.

Es tener en tu corazón una tormenta de emociones y sentimientos,
que a veces son contradictorios.

Es querer ser independiente y adulto,
y que te mimen y te cuiden como cuando eras niño,
todo a la vez.

Ser adolescente es sentir como estallas una y otra vez,
a veces queriéndolo, a veces sin querer.

Es sentir que nadie te comprende,
sentir la soledad estando acompañado.

Es desear encontrar esa pandilla de amigos
que comparte tus mismos gustos, tu misma música,
y que a veces llegan, pero otras no.

Y entonces…
entonces te sientes un bicho raro.

Ser adolescente es desear que esa chica o ese chico que te gustan
te mire aunque sea alguna vez.

Soñar con que le gustas,
y sentir un dolor que jamás habías sentido
Cuando ni te mira.

Ser adolescente es tener que decidir qué quieres ser el día de mañana,
qué quieres estudiar
¡Cuando tú ni siquiera estás ahora para estudiar!

Ser adolescente es…
duro, muy duro.

Y ser padre o madre de un adolescente,
también.

Terapia para familias con adolescentes
=
Sesiones de terapia para tu hijo
+
Sesiones para el papá y la mamá

¿Cómo son las Sesiones de Terapia?

Entre 2 y 4 sesiones de 1 hora al mes

En un horario adaptado a vuestra disponibilidad.

En las sesiones de terapia con vuestro hijo

1.

Se sentirá lo suficientemente confortable como para:

  • Indagar en su interior y descubrir qué le ocurre, qué le duele y qué necesita
  • Poner en palabras sus sentimientos
  • Transmitiros lo que necesita con calma
  • Encontrar nuevas maneras de expresar el enfado, la tristeza, el miedo.
  • Desarrollar estrategias para afrontar lo que le asusta, lo que le preocupa.
  • Cuidarse en situaciones complicadas cuando está con sus amigos
  • Saber poner límites a quien le pueda dañar​

2.

En las Sesiones con Vosotros:

  • La primera sesión siempre es con vosotros.
    En ella me contáis con detalle lo que está ocurriendo, cómo lo vivís vosotros, qué estrategias habéis intentado para solucionarlo, cómo os ha funcionado, en qué punto está ahora y todo lo que necesitéis.
  • Al mismo tiempo, os voy haciendo preguntas para profundizar en la historia de vuestro hijo y así tener una imagen mucho más amplia de lo que está ocurriendo, para que, tanto vosotros como yo, podamos acompañarle mejor.
  • Cada cierto tiempo (por ejemplo, cada 2-3 meses) os propondré que realicemos una sesión de padre – madre
  • En ellas os acompaño para que tengáis más estrategias y más herramientas para ayudarle a crecer emocionalmente, para madurar. Y para abordar tanto las pequeñas como las grandes dificultades del día a día.

1.

Se sentirá lo suficientemente confortable como para:

  • Indagar en su interior y descubrir qué le ocurre, qué le duele y qué necesita
  • Poner en palabras sus sentimientos
  • Transmitiros lo que necesita con calma
  • Encontrar nuevas maneras de expresar el enfado, la tristeza, el miedo.
  • Desarrollar estrategias para afrontar lo que le asusta, lo que le preocupa.
  • Cuidarse en situaciones complicadas cuando está con sus amigos
  • Saber poner límites a quien le pueda dañar​

2.

En las Sesiones con Vosotros:

  • La primera sesión siempre es con vosotros.
    En ella me contáis con detalle lo que está ocurriendo, cómo lo vivís vosotros, qué estrategias habéis intentado para solucionarlo, cómo os ha funcionado, en qué punto está ahora y todo lo que necesitéis.
  • Al mismo tiempo, os voy haciendo preguntas para profundizar en la historia de vuestro hijo y así tener una imagen mucho más amplia de lo que está ocurriendo, para que, tanto vosotros como yo, podamos acompañarle mejor.
  • Cada cierto tiempo (por ejemplo, cada 2-3 meses) os propondré que realicemos una sesión de padre – madre
  • En ellas os acompaño para que tengáis más estrategias y más herramientas para ayudarle a crecer emocionalmente, para madurar. Y para abordar tanto las pequeñas como las grandes dificultades del día a día.

1.

Se sentirá lo suficientemente confortable como para:

  • Indagar en su interior y descubrir qué le ocurre, qué le duele y qué necesita
  • Poner en palabras sus sentimientos
  • Transmitiros lo que necesita con calma
  • Encontrar nuevas maneras de expresar el enfado, la tristeza, el miedo.
  • Desarrollar estrategias para afrontar lo que le asusta, lo que le preocupa.
  • Cuidarse en situaciones complicadas cuando está con sus amigos
  • Saber poner límites a quien le pueda dañar​

2.

En las Sesiones con Vosotros:

  • La primera sesión siempre es con vosotros.
    En ella me contáis con detalle lo que está ocurriendo, cómo lo vivís vosotros, qué estrategias habéis intentado para solucionarlo, cómo os ha funcionado, en qué punto está ahora y todo lo que necesitéis.
  • Al mismo tiempo, os voy haciendo preguntas para profundizar en la historia de vuestro hijo y así tener una imagen mucho más amplia de lo que está ocurriendo, para que, tanto vosotros como yo, podamos acompañarle mejor.
  • Cada cierto tiempo (por ejemplo, cada 2-3 meses) os propondré que realicemos una sesión de padre – madre
  • En ellas os acompaño para que tengáis más estrategias y más herramientas para ayudarle a crecer emocionalmente, para madurar. Y para abordar tanto las pequeñas como las grandes dificultades del día a día.

Y además, estoy disponible para ti en el tiempo entre sesiones

Si entre sesión y sesión te surgen dudas, o te ocurre algo que te preocupa y necesitas hablar conmigo, estoy disponible a través de whatsapp, correo electrónico o llamada telefónica, según lo que necesites.

Soy Paz Grau Arcís, psicóloga (psicoterapeuta y neuropsicóloga). Desde hace años acompaño tanto a personas de manera individual, como a familias, a sentirse mejor en los momentos complicados de su vida, afrontando las dificultades que les surgen.

Estoy convencida de que si cambiamos la perspectiva desde la que vemos la adolescencia, podemos hacer que esta sea una etapa muy fructífera para la familia. Si sabemos cómo hacerlo, podemos cambiar aspectos nuestros como padre o como madre, aspectos de los cuales no nos acabamos de sentir orgullosos. La adolescencia es una segunda oportunidad que tenemos con nuestros hijos. Una nueva oportunidad para demostrarles que les amamos y que sí o sí, estamos a su lado; para que sepan que les queremos incondicionalmente, y que pueden confiar en nosotros.

La terapia para familias con adolescentes es para vosotros si…

  • Tenéis un hijo adolescente y no entendéis que os está pasando.
  • Os sentís desbordados.

  • Constantemente os estáis peleando.

  • Ya no sabéis cómo hacer ni que decirle para que os haga caso y cumpla unas normas mínimas de convivencia.

La terapia para familias con adolescentes no es para vosotros si…

  • Lleváis la adolescencia de vuestro hijo perfectamente bien.
  • Entendéis todo lo que le va ocurriendo, y sentís que le estáis acompañando bien.
  • Tenéis suficientes estrategias para afrontar las dificultades que os van surgiendo.
  • Conseguís llegar a acuerdo con él y ambas partes os sentís satisfechas.

La terapia para familias con adolescentes es para vosotros si…

  • Tenéis un hijo adolescente y no entendéis que os está pasando.
  • Os sentís desbordados.



  • Constantemente os estáis peleando.


  • Ya no sabéis cómo hacer ni que decirle para que os haga caso y cumpla unas normas mínimas de convivencia.

La terapia para familias con adolescentes no es para vosotros si…

  • Lleváis la adolescencia de vuestro hijo perfectamente bien.

  • Entendéis todo lo que le va ocurriendo, y sentís que le estáis acompañando bien.
  • Tenéis suficientes estrategias para afrontar las dificultades que os van surgiendo.
  • Conseguís llegar a acuerdo con él y ambas partes os sentís satisfechas.

La terapia para familias con adolescentes es para vosotros si…

  • Tenéis un hijo adolescente y no entendéis que os está pasando.
  • Os sentís desbordados.
  • Constantemente os estáis peleando.
  • Ya no sabéis cómo hacer ni que decirle para que os haga caso y cumpla unas normas mínimas de convivencia.

La terapia para familias con adolescentes no es para vosotros si…

  • Lleváis la adolescencia de vuestro hijo perfectamente bien.
  • Entendéis todo lo que le va ocurriendo, y sentís que le estáis acompañando bien.
  • Tenéis suficientes estrategias para afrontar las dificultades que os van surgiendo.
  • Conseguís llegar a acuerdo con él y ambas partes os sentís satisfechas.

¿OS SURGEN MÁS DUDAS?
Escribidme, me encantará contestar a las preguntas que os surjan